1. EL ORIGEN DE LA IDEA
Yo creo que las ideas son como las recetas de cocina. Vas por la vida y los ingredientes te asaltan y se te meten por los ojos sin que tu lo controles. Luego te hierve el cerebro durante un tiempo, y finalmente, una noche de insomnio toma forma de narración y se convierte en una historia que necesita urgentemente ser contada. En el fondo creo que yo sólo soy una simple cazuela de este universo paralelo que es el mundo de la imaginación.
Al menos eso fue lo que me pasó, con la historia de esta chica frágil y fuerte, que decide rebelarse y regalarle a su hermana pequeña una vida mejor que la suya.
Vivo en el centro de Madrid, paso muchas veces por la calle Montera, “la calle de las putas”. Las putas son bien visibles. A los chulos se les confunde con los clientes y los curiosos. Durante el año pasado hicieron obras para convertirla en calle semi peatonal y en una de las aceras instalaron unos grandes contenedores que dificultaban bastante el paso a los peatones. Una noche, volviendo a casa, se me plantó delante un tiarrón enorme en el estrecho pasadizo entre las vallas y no me dejaba pasar.
Lejos de amilanarme (como dice la canción) levante la vista y le miré con una fiereza, que si me hubieran puesto un espejo delante me hubiera dado miedo a mi misma. Durante cinco segundos –no os podéis imaginar lo que duran cinco segundos-, nos miramos a los ojos con una gran dosis de violencia, hasta que finalmente él cedió y se retiró para que yo pasara. Y sonriendo me dijo: “Tranquila, que yo a ti te voy a respetar”.
No es que viera pasar mi vida entera delante de mis ojos en aquellos cinco segundos, pero noté la velocidad vertiginosa de mis pensamientos y los suyos. Yo tuve la certeza absoluta de que si ese tío me daba dos hostias allí mismo y me metía en un portal, mi vida no hubiera vuelto a ser la misma. Y de nada me hubieran servido ni mis estudios, ni mis logros grandes o pequeños, ni mi experiencia laboral, ni mi documentación, ni mis amigos, ni cualquier otro atributo que yo tuviera en ese instante.
Pero también sabía, y por eso me permití desafiarle con la insolencia y el aire de superioridad con que lo hice, que yo jugaba en casa, el extranjero era él. Que si yo gritaba, cualquier transeúnte o vecino del barrio hubiera entendido mis palabras, puesto que soy española y esto es Madrid. Que a las pocas horas de desaparecer yo, mi familia, mis amigos, la policía... me estarían buscando. Y que, desde luego, ponerme la mano encima concretamente a mi, le iba a acarrear el doble de problemas que si se lo hiciera a cualquier otra chica, en cualquier otro lugar del mundo. Me alejé de allí con la cabeza bien alta y con las piernas temblando. Sintiéndome increíblemente afortunada y no pudiendo dejar en pensar en las chicas que se quedaron allí.
Ese fue el ingrediente principal de “Miente”. El haberme cruzado, durante cinco eternos segundos, con la otra cara de la moneda de lo que hubiera podido ser mi vida, sino fuera como es.
2. EL OFICIO MÁS VIEJO DEL MUNDO
Si este incidente fue el aceite de oliva de mi historia, he aquí el ajo y la cebolla.
Dejadme que os transcriba este texto del Génesis 12, 10:
«Hubo hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre abrumaba al país. Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: “Mira, yo sé que eres mujer hermosa. En cuanto te vean los egipcios dirán: ‘Es su mujer’, y me matarán a mi, y a ti te dejarán viva. Di, por favor que eres mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo gracias a ti.” Efectivamente, cuando Abrán entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy hermosa. La vieron los oficiales del faraón, que se la ponderaron, y la mujer fue llevada al palacio del faraón. Éste trató bien por causa de ella a Abrán, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos. Pero Yahvé hirió al faraón y su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer de Abrán. Entonces el faraón llamó a Abrán y le dijo: “¿Qué has hecho conmigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer? ¿Por qué dijiste ‘Es mi hermana’, de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, aquí tienes a tu mujer: tómala y vete”. Y el faraón ordenó a unos cuantos hombres que le despidieran con su mujer y todo lo suyo.»
De este texto sagrado, y recordemos que sagrado para los católicos es sinónimo de infalible e incuestionable, se deducen tantísimas cosas que me podría estar tres días escribiendo. Pero me voy a centrar en la conclusión principal que yo extraigo: El oficio más viejo del mundo, como veis, no es el de puta sino el de proxeneta y traficante de personas.
Es curioso que sea el hambre lo que empuja al bueno de Abrán a sacar provecho de su bella esposa. Y es curioso también que Dios en su infinita sabiduría, en lugar de castigar a Abrán por traficar con su mujer, castigue al pobre faraón por tonto. Con razón la lectura de la Biblia ha estado prohibida a los simples mortales durante tantos siglos...
Y con razón, tuvieron los sacerdotes cristianos que hacer una traducción “maquillada” al latín en el siglo XIII, de la cual se tradujo a todos los idiomas hasta la actualidad. Porque esto que habéis leído pertenece a la llamada Nueva Biblia de Jerusalén, y es una traducción al castellano realizada en 1998 de los textos originales en hebreo, arameo y griego. La Biblia de siempre, la versión latina que conocemos todos está ,llena de sutiles añadidos que liman y suavizan con gran delicadeza hechos que a nuestros ojos “post-Declaración Universal de los Derechos Humanos” parecerían brutales.
Veamos el “sutil añadido” que suaviza el contenido de este párrafo en la versión latina del Génesis:
«Levantó Abram sus tiendas para ir al Negueb; pero hubo un hambre en aquella tierra, y bajó a Egipto para peregrinar allí, por haber en aquella tierra gran escasez. Cuando estaba ya próximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: “Mira que se que eres mujer hermosa, y cuando te vean los egipcios dirán: “Es su mujer”, y me matarán a mi, y a ti te dejarán la vida; di, pues, te lo ruego, que eres mi hermana, para que así me traten bien por ti, y por amor de ti salve yo mi vida.” Cuando, pues, hubo entrado Abram en Egipto, vieron los egipcios que su mujer era muy hermosa; y viéndola los jefes del faraón se la alabaron mucho, y la mujer fue llamada al palacio del faraón. A Abram le trataron muy bien por amor de ella, y tuvo ovejas, ganados, asnas y camellos. Pero Yavé afligió con grandes plagas al faraón y a su casa por Sarai, la mujer de Abram; y llamando el faraón a Abram, le dijo: ‘¿por qué me has hecho esto? ¿Por qué me dijiste: Es mi hermana, dando lugar a que la tomase yo por mujer? Ahora, pues, ahí tienes a tu mujer: tómala y vete” Y dio el faraón órdenes acerca de él a sus hombres, y le despidieron a él y a su mujer con todo cuanto era suyo. »
El amor. Que bonito sentimiento.
En ninguna de las dos versiones Sarai abre el pico. No se nos dice qué opina ella de la proposición de su marido de acostarse con el faraón para salvarle a él la vida, y de paso hacerle rico. Así que una de dos, o lo hizo por amor, como dice el segundo texto, o lo hizo por vicio..., o lo hizo porque era la costumbre de la época... En cualquier caso, si Sarai aceptó prostituirse fue por decisión propia, ¿no?. Nadie lo duda leyendo ambos textos, ¿verdad? Y por supuesto, jamás de los jamases a nadie se le ocurriría pensar que Abrán pudo haberle soltado un par de... “bofetones” a Sarai para que se acostase con el faraón... ¿Verdad?
Pero independientemente de lo que quiso o no quiso hacer Sarai ¿qué clase de caballero era Abrán empujando a su esposa a follar con el faraón para obtener ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos? ¿Dónde estaban esos bonitos ideales por los que tantos santos y santas entregaron su vida? Y lo peor de todo ¿qué cosas le hizo el faraón a Sarai que Dios le castigó a él en lugar de a Abrán?
Ironías aparte, no es mi intención frivolizar y caer en maniqueísmos y simplismos a la hora de abordar estas lecturas. No soy yo la que exige vigencia a unos textos cuyo origen se pierde en el tiempo. Es la iglesia católica la que sigue empeñada en proclamar su infalibilidad.
Pero el verdadero problema es que los resquicios de esa forma de pensar siguen rigiendo las vidas de muchísimas personas hoy día. Son el origen de una forma de tratar a las mujeres cuyo rastro está demasiado presente miles de años después. Lo único que quiero subrayar es que este texto, por muy sagrado que sea, es incompatible con la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Si a estas alturas has visto ya Miente, pueden haber sucedido dos cosas: o te ha gustado o no te ha gustado. Si te ha gustado, genial.
Y si no te ha gustado, pero la curiosidad te ha traído hasta aquí y has leído todo esto y has pensado un poco en ello... entonces me doy con un canto en los dientes. Mi objetivo se ha cumplido.
3. "ANTES PUTA QUE FEMINISTA DE ONG"
(Continuará)